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miércoles, 18 de abril de 2018

Nena Modigliani (Parte II)

Ahora, antes que el planeta explote, debería decirte unas cuantas cosas. No cosas normales de esas que se van por las orillas, como siempre, como se van todos y continúan con sus infames monólogos sin escuchar a los demás, sin parar la lengua ni limpiarse los oídos. Cosas serias, duras, como las que se guardan y se dicen antes de la guerra. Ahora, cuando las calles y las almas son más frías, debería tenerte al lado para cantar y bailar una de esas canciones de amor. Para que los días se hagan más livianos y así aguantar cada grito, cada herida sin arrugar los ojos. Ahora que llueve y la lluvia hace espejos en el piso y veo mi rostro pálido y alargado, ahora que el suelo está frío y los olores son más olores, húmedos y puros. Ahora debería iniciar nuestra conversación muy a mi estilo de conversación-estilo-libre y mandarte "y tú qué tal" y verte guardar silencio mientras tomas el resto de tu cerveza y caminas por el lugar y cantas esa canción de Pink Floyd que nos recuerda al infierno y arrojas la lata contra el piso y recitas ese bello poema de Bukowski que dice eso de que el amor es un perro del..

Nena, estamos aquí en las orillas de la tierra, en los bordes de la civilización, y somos los televidentes de la estupidez planetaria y no hay más por hacer. Pero debemos guardar un abrazo para los días malos y unos tantos más para los días normales, para esos días en los que es más fácil aligerar el paso y regalar sonrisas, para esos días en que es más sencillo soportar la mierda del mundo.

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viernes, 28 de mayo de 2010

Monjas-bailarinas-asesinas.

Nena, en las noches que no me sale una puta letra quisiera tenerte cerca para recordar lo distante que estás siempre y lo miserable que soy. Lo que me encierro y lo que me hace falta. Las lágrimas son saladas para que no duela. Porque tú eres salada y tu sexo huele a mar. Puedo cerrar los ojos y sentirte tirada en un colchonsito viejo, mirando un techo-cielo-infierno. Esta ciudad está en silencio, las calles son apacibles, y ladrones hacen el amor mientras esperan a alguna víctima sonriente. Mañana el ultrajado dirá que por qué a él. Escucho una guitarra que parece estallarse contra el cielo y crear una atmósfera de monjas-bailarinas-asesinas.

Caminamos sobre un mundo atroz y pisoteamos las cabezas de desamparados. Esto es “ciudad pecado” y tú la que debes ser para atormentarme. La noche es fría y las personas se encierran y se aprietan en incomprensiones. En labios simples. En miradas ciegas. Tengo la simple sensación de verlo todo a dos colores. Te puedo imaginar venir hacia mí. La mitad de tu silueta envuelta en la sombra. Tu rostro oculto. Todo a blanco y negro. Solo tus labios se ven rojos. Extiendes tus manos y allí te desvaneces al tiempo que me gritas una grosería.

Estoy delirando y siento que puedo tocarte. El señor Mason me ayuda, dice en tono contundente "One of these days, I'm going to cut you into little pieces". Querida mía, recuerda que la guerra es un instrumento necesario para hacer canciones y otorgar el Nobel de paz a mediocres o a hipócritas.

Mediocre: Dícese del que mutila, lanza (o manda lanzar) napalm y en la noche lee cuentos de Bukowsky a su suegra para que ésta duerma tranquila.

Hipócrita: El que prende con napalm a su suegra y dice que no sabe qué pasó, o cómo ocurrió. Él estaba ahí y ella solo ardió, así, solita -dirá a los bomberos o a los policías-.