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martes, 5 de diciembre de 2023

¿Cargaremos con ese peso?

Somos ese hombre alto y delgado que camina escaleras abajo. Con una mano nos tomamos del abdomen mientras miramos a nuestros perseguidores, con la otra mano les apuntamos, como si lleváramos una pistola imaginaria. Disparamos y caemos. Es el final, un final. Antes de eso vemos a la muerte a los ojos, que lleva la figura de un antiguo colega y amigo. Sabemos que no hay vuelta atrás, pero continuamos. Lo hacemos por Julia, cómo no. Julia ha muerto. Ese es el verdadero final, porque, ¿qué hay de alguien que ha vivido en el pasado sin saber si volverá a ver un rostro, ese rostro, y cuando lo encuentra lo pierde definitivamente? ¿Qué es de una persona que no sueña? ¿Qué es de un vaquero que no sabe si está vivo? Pero un día, cuando creíamos que otra cosa era posible, existió el sueño del escape. Julia propuso que otra vida era posible, que podíamos mudarnos de planeta, que podíamos ser felices aunque la idea fuera solo el sueño de unos desesperados. Somos Spike Spiegel, cazarrecompensas espacial, fumador, bebedor, perdedor nato, hombre taciturno sin pasado ni presente. Y solo atinamos a preguntarnos si cargaremos eso, lo que no tiene nombre y es inconfesable. Si cargaremos con los sueños que se ahogaron en la garganta y las decisiones que se van por el caño en medio de la lluvia. Mientras, vagamos por el espacio con las heridas abiertas, intentando no ser solo esa estrella que se apaga, el fundido infinito a negro. Entonces, el desprevenido de turno pregunta si sí estamos hablando de vaqueros espaciales.

Cowboy Bebop es una serie de anime dirigida por Shinichiro Watanabe estrenada en 1998. Está ambientada en un futuro 2071 del que Marte es el poblado más grande de la civilización humana. Cuenta la historia de un ecléctico grupo de cazarrecompensas que viajan por las colonias del sistema solar a bordo de la Bebop, una nave tipo carguero convertida en el centro de operaciones del grupo. La serie explora temas como la soledad, el peso de las decisiones y la influencia del pasado en nuestro presente. Cuenta con 26 episodios, una película y una versión live action producida por Netflix. El texto de arriba reflexiona sobre el final de la serie, concentrándose en los últimos dos episodios.

viernes, 19 de agosto de 2022

Diario de un procrastinador: No soy Cleón I


He configurado el equipo donde ahora tecleo estas palabras con el único objetivo de escribir mis ficciones. Es un equipo viejo que viene de descarte por mi esposa. Ella lo tira y yo lo tomo a modo de máquina de escribir. ¿Una máquina? Imagino que esa es una forma de sentirme rebelde. Y sí, pero es una forma muy anodina. Me gusta esa palabra, pues suena fácil: ANODINA. La cosa es que he tenido meses sin escribir algo decente (esto no es un intento de algo decente) por lo que decido escribir a la antigua y entonces tomo esta carcacha y le instalo la distro de Linux más liviana que encuentro y con ello instalo el procesador de texto más sencillo que encuentro y listo. Es un procesador sin menús ni distracciones adicionales. Solo un cursor palpitante (eso sí, con sonido de máquina de escribir al teclear para que se sienta de la vieja escuela, pantalla negra y las letras en verde neón. RIDÍCULO). La cuestión es que aun así es difícil que las cosas salgan con facilidad porque los pensamientos se atoran y el ruido en mi cabeza crece y crece. Sería más fácil si tuviera tiempo suficiente, pero no. Es que no soy Cleón I, emperador del imperio galáctico con mi clon perfectamente diseñado para cada etapa crucial de mi vida. Cuando leía la saga Fundación de Isaac Asimov me embriagaba de felicidad al encontrar un universo tan rico, tan basto y me asombraba que una misma persona pudiera escribir con tal nivel de dedicación y en tal cantidad. Esa forma de escribir era una meta inalcanzable pero siempre deseable para escritores noveles que como yo queríamos inundar las páginas con ciencia ficción. Ahora que Fundación (Apple TV+) llegó a la pantalla, no estoy seguro si las cosas salieron tal como lo esperaban los lectores (en los libros el asunto de Cleón no va por ahí y ningún personaje sobrevive más allá de lo humanamente posible). Pero algo sí es seguro, la serie contiene imágenes más grande que la vida misma y eso posibilita que nos creamos que sí existe un imperio que abarca todo lo ancho (?) de la galaxia. La serie no es fiel a los libros, está claro, pero han encontrado las formas precisas de anclar con hilos muy finos una historia inabarcable para la televisión y eso sí que emociona. Me gusta cuando alguien trata con tanto mimo su creación y se arriesga a no entrar en las dinámicas de la sobrecarga de la información, de la acción antes que la contemplación, de la brevedad de los planos y el ruido antes que el silencio. Será por eso que cuesta tanto concentrarse. Será por tanto ruido adentro y afuera. Mientras, el cursor palpita en el mismo verde neón y el sonido artificial de los tipos contra el papel (también artificial) tarda más en llegar. Sigo sentado y espero a que las ideas fluyan. Algo así como procrastinar como un ganador.

viernes, 29 de mayo de 2020

Hombres en las estrellas vestidos para fiesta


A los dos tipos de esta imagen se les ve caminando uno detrás del otro en un corredor límpido que casi pareciera un decorado de un costoso set hollywodense, y ellos, vestidos con hermosos trajes futuristas, como salidos de una secuela de 2001 Odisea del espacio o de Interstellar. Ciencia ficción pura y dura. Sin embargo, son los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley a punto de embarcarse en la Crew Dragon, a uno se le ve sonriendo y el otro tiene la mirada puesta en el horizonte en esta fotografía promocional del que se espera sea el primer viaje de una empresa privada en poner hombres en órbita. El despegue estaba programado para el día miércoles pero el mal clima hizo que se pospusiera para mañana sábado y tiene como destino la Estación Espacial Internacional en una misión de unos tres meses, aunque la misión de estos dos es lo que menos parece importarle a todo el mundo, o al menos a mí. El quid del asunto es que el espacio entre ciencia ficción y realidad se acorta cada vez más, y con ello nuestra forma de verla. Que estos trajes intravehiculares parezcan tan futuristas y que sin embargo sean parte de nuestro presente, nos lleva a una cuestión que para la literatura de ciencia ficción es fundamental. La ciencia ficción, concentrada inicialmente en los entresijos de la modificación de nuestras vidas por medio de la tecnología, ahora está volcada por completo a otros aspectos más mundanos y adopta preocupaciones sociales que fueron exploradas ampliamente por la novela negra (corran a ver The Expanse) y en donde ya no importa el decorado, pues Elon Musk se ha encargado de dárnoslo, sino la esencia de lo humano. Pues ahora, mientras más rápido se toca el cielo, más interesan los problemas de la tierra, la sal de la tierra. Y nosotros, simples mortales, vemos complacidos cómo los hombres alcanzan las estrellas vestidos a la moda.