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domingo, 21 de junio de 2020

El alma salvaje de nuestra sociedad

La memoria es siempre un territorio oscuro, neblinoso. Proyectamos en ella lo que fuimos o lo que creemos que fuimos. Es, al final, una idea eterna del regreso. Así que solo volvemos a ella con mesura disimulada, como buscando no despertar terribles dolores, olores, múltiples formas del miedo, porque solo mantenemos en la superficie lo que suponemos fue nuestra infancia feliz, nuestros buenos tiempos. En estos días, por motivos del lanzamiento de mi libro de cuentos (porque sí, por fin sale mi libro de cuentos titulado ¿Dónde están los salvajes?), conversé con mi amigo y editor de Terrear Ediciones, William Jiménez, sobre el proceso creativo, las primeras lecturas y la actualidad del sector. Así que volví a visitar momentos empolvados en mi cabeza a los que casi siempre prefiero pasarles por un costado. Así inició la conversación:
William Jiménez: Miguel, en primer lugar ¿podrías contarnos cómo fue ese primer encuentro con la literatura, describirnos cómo fue esa “epifanía estética”?

Miguel Barrios Payares: Quien diga que la infancia es una época feliz, necesita que le cuente unas cuantas cosas. Nací en un pueblo pequeño que estuvo a merced de la violencia por muchos años, así que en lo único en que podía concentrarme sin que mi mamá se descorazonara era ver televisión y leer los pocos libros que había en la casa y en la biblioteca municipal. Aunque la verdad me gustaba mucho más ver televisión. Sin embargo, la experiencia de estar entre los libros era diferente e íntima. De alguna forma sentía, o creía, que al leer esos libros viejos yo tenía acceso a cosas que nadie más conocía. Era como una suerte de cofradía muy personal. Así hasta que me encontré con una bella edición ilustrada de Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne. Allí hubo un deslumbramiento. No había visto en televisión ni leído en ninguna parte de alguien tan inteligente como el Capitán Nemo, ni de nadie más osado e impetuoso que Ned Land.
Denle un clic aquí para leer la entrevista completa publicada en Panorama Cultural.

Gracias por pasar, y si te parece bien, no te vayas sin dejar un comentario reportando tu visita. Eso siempre me alegra el día. 

miércoles, 30 de mayo de 2018

'Margarita' un cuento en El Narratorio Digital

Siempre que intento seguir un plan de escritura organizado y metódico, los dioses del desorden invaden mi espacio y el plan queda reducido a recuerdos (hace poco escribí unas líneas sobre la procrastinación que explican, más o menos, lo que pasa en uno de estos días). Todo va bien por un tiempo, y entonces se atraviesa algo que daña la rutina y hasta ahí. Siempre pasa, así que ya sé como actuar. Sigo un plan que nunca me falla: hago tanto como puedo cuando tengo fuerzas suficientes y después suelo desentenderme del asunto hasta nuevo aviso (el aviso a veces llega y a veces no). No es ni lo mejor, ni lo más bonito y tampoco se puede decir que funcione porque esa forma de trabajo tiene su regusto azaroso, pero es lo que hay. Esa es la forma en que el 'sistema' me permite trabajar en mi escritura. Así he logrado escribir un buen número de cuentos que bien podrían merecer la pena,vaya uno a saber. Pero algunos de ellos han terminado colados en uno que otro concurso y otros, en revistas y antologías.

Desde el El Narratorio Antología Literaria Digital se incluyó uno de mis cuentos, ya publicado en una antología de autores del caribe colombiano en 2015 y que se puede leer aquí, en la edición del mes de mayo de este año. El cuento se titula 'Margarita' y el inicio va así:
Estoy de pie, a su lado. El bus se marcha y crea una especie de neblina en la calle, la única neblina con la que podré soñar; aquí no hay nieve, no hay historias románticas y nadie nunca jamás bailará bajo la lluvia. Ella no sabe mi nombre, el suyo es Margarita. Caminamos durante un rato, Margarita se mueve como si estuviéramos enamorados. El cielo se rompe, primero las raíces plateadas y luego el sonido seco. Lloverá, dice.
Dale un clic aquí para echarle un ojo a la publicación que, no está de más decirlo, recoge muy buenos textos de autores de la mayoría de países de Latinoamérica.

Gracias por pasar. Puedes comentar y compartir, eso siempre me alegra el día.

miércoles, 4 de abril de 2018

Diario de un procrastinador: Soñar como Lenny Nero

Desde la cómoda posición de mi sofá veo la intermitencia del cursor en la pantalla. Desde hace algún rato decidí sentarme a escribir pero aún no logro las palabras correctas en mi mente, porque primero van en la cabeza y luego en la pantalla, pues lo que no se tiene en la cabeza no se tiene en ninguna otra parte. Ya es tarde en la noche pero no me levanto a escribir a sabiendas de que si lo pospongo apenas unos minutos más, las letras de hoy quedarán para mañana o para quién sabe cuándo. De momento, me creo Lenny Nero buscando recuerdos medio olvidados o intentando, simplemente, pasar el rato. Me convencí de escribir ciencia ficción desde que vi las primeras escenas de 'Días extraños'. Eso que estaba en la pantalla lo quería para mí. Cada fibra, cada momento. No sabía yo que todo eso necesitaba una alta dosis de talento y otras cosas más, pero lo quería. Con Lenny aprendí qué eran los antihéroes antes de saber algo de antihéroes, encontré allí la hermosa y caótica estética cyberpunk tan lejana del polvo de mis recuerdos de adolescencia. Lenny Nero era el tipo duro que intentaba salvar a la chica en medio del apocalípsis del fin de año, del temido 2000. En ese momento supe que quería 'protas' que fueran duros, que salvaran a sus chicas, y bien si llevaban cables conectados al cuerpo, mejor si eran hackers desarrapados y muchísimo mejor si habitaban en la neblinosa zona de lo incorrecto. Y así lo intento, cuando puedo escribo y golpeo fuerte el teclado, aunque siempre exista una idea que va volando azarosamente en mi cabeza y me distraiga, como si reviviera un recuerdo implantado. Las distopías del cine han cambiado desde que vi a un expolicía venido a menos intentar salvar a la chica, pero las personas y las emociones son las mismas. En Días extraños los dealers negociaban clips, unos pequeños discos con recuerdos y emociones en primera persona que hacían felices a los desposeídos, a los adictos. Hoy la gente se saca fotos para Instagram y recibe likes. Nada ha cambiado.
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Tengo ya, en modo de borrador fumable, mi novelita cyberpunk. Ese proyecto que por años durmió el sueño de los justos. Las primeras líneas las puse en un blog por allá en 2011 y apenas hoy lo veo resuelto. Pero sí, para quien la recuerde, Desde el infierno, con amor ya está lista.

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Imagen: Vía ÁreaVisual

martes, 27 de marzo de 2018

Las ligas menores menores (de escritores independientes)

Hace unos días asistí a una charla donde un escritor contó los pormenores de su proceso creativo, los entresijos de la construcción de sus historias y la rutina que seguía a la hora de sentarse frente al computador. Al final, un tipo entusiasta pidió para él, y para todo el público, un consejo para los escritores independientes. El escritor de la charla enmudeció por unos segundos, se rascó la cabeza y al final dijo que todos los escritores que él conocía eran independientes, incluyéndose él mismo, pues todos vivían de alguna otra cosa: un guion para la televisión, un artículo lifestyle en revistas de variedades y así, y que ni siquiera él tenía la certeza de ser publicado por su editorial el año próximo debido a un inmenso catálogo que no hacía más que crecer. Todos somos independientes, sentenció al final. El hombre que preguntó volvió la mirada al piso y guardó silencio. Esa no era la respuesta que buscaba. La respuesta del escritor se sintió lejana, distante como Alfa Centauris. Imagino que el escritor quiso decirle que por aquí todos pertenecen a las ligas menores de la industria editorial. Sin embargo, lo que no mencionó el escritor, e imagino que por ahí iba encaminada la pregunta del otro, es que hay unas ligas menores menores. Unas ligas de escritores que son mucho más independientes, hijos de la era digital, que escriben a diario pero que no tienen contratos editoriales, ni canales de distribución, ni columnas en revistas de variedades, ni guiones de novelas de televisión por entregar. Un grupo grande que edita, publica y distribuye sus libros con dinero de su bolsillo y casi siempre a pérdida, armados solo con un perfil de facebook (o un blog como este) y pandillas de amigos que los secundan. Quizá son invisibles para la industria editorial y están ahí con la sangre caliente, esperando su momento desde la periferia o quizá ni siquiera les importe la industria.
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Imagen: Moebius