Los días son cada vez más oscuros y la gente cada vez más desalmada. Eso parecería ser bueno para quien, de vez en cuando, escribe distopías postapocalípticas, pero una cosa es crearla en el papel y otra, muy distinta, sentir que no estamos nada lejos de eso. El escritor alimenta sus pasiones y sus miedos y los trasmite en modo de ficciones y al final, espera que todo el asunto se quede ahí. Este mundo patas arriba pasa susurrando por nuestras ventanas con un vaho infernal. Basta con cliquear en un portal de noticias para sentirnos desahuciados. Encontramos, por ejemplo, que un par de tipos con cortes de pelos ridículos se amenazan con lanzarse bombas nucleares o peor, por estos días la gente cree siempre tener ‘la razón’ y eso sí que es peligroso. Hasta eligen presidentes con sombras en sus espaldas y pasados, por lo menos, cuestionables. Eso sí, por el bien de nuestra salud mental, aún existen los libros, el cine, el amor, la cerveza. Esas buenas cosas nos mantienen en pie y nos ayudan a no desmoronarnos. Pues bien, de eso va la entrada de hoy. Hace poco recibí los libros de Cuentos de La Cueva por Colombia 8 (un proyecto que reúne a escritores, artistas plásticos y estudiantes de colegios públicos en torno a la literatura) en donde aparece cuento mío titulado Motel: vía al mar, que está entre mis cuentos favoritos, debo decir, y además aparece acompañado con una ilustración bellísima. En ese libro también contesté un cuestionario a modo de entrevista sobre el oficio de escribir cuentos que les dejo a renglón seguido. El cuento, cuando esté colgado en Grupo Jauría, lo enlazaré por aquí.
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viernes, 3 de agosto de 2018
martes, 20 de septiembre de 2011
La tristeza es más pastosa que el cemento
martes, septiembre 20, 2011
Miguel Barrios Payares
Batman, Bukowski, foto-m, mangadelvalle, Normalidad, políticos, Tristeza, Valledupar
6 comments
Nena, nuestros fantasmas están allí como un mal chiste que se dice cuando se está borracho. Valledupar grita y yo escucho. Recuerda que la ira te hace gritar y los orgasmos también, así que el silencio es la única sensación indivisible. El silencio es la única sensación de poder que se siente en las manos y en los ojos. Pero afecta directamente nuestros oídos. Si envuelves la risa de una cucaracha en una bóveda de concreto, a la vuelta de un año tendrás mil cucarachas y un alarido que ensordecería al planeta. Las cucarachas no son malas, simplemente encuentran la mejor forma de sobrevivir, como los políticos o como Batman, la misma cosa. La diferencia es que Batman lleva un vestido motivo murciélago y los políticos sonríen en los afiches. Hoy he visto tres películas, un vídeo musical y 7,32 minutos de porno. De las seis horas que estuve tirado frente a la pantalla he aprendido que estar tirado seis horas frente a una pantalla duele, y que la tristeza es más pastosa que el cemento. Porque hay colores que hablan de la gente y gente que se ve a blanco/negro. Nena, a mí me gusta el rojo porque se parece a la sangre y a los corazones, aunque no puedo negar que los colores en los westerns son geniales. Hoy he leído unas líneas de Bukowski: ¿Bebe?, me preguntará / ¿hace los ejercicios, / toma las vitaminas? / Creo que simplemente estoy enfermo / De la vida, siempre los mismos / Factores fluctuantes / Rancios. Bukowski era un buen tipo nena, y tenía los huevos suficientemente grandes para mirar a cualquiera y escupirlo a la cara, pero era incapaz de torcerle el cuello a un pollo. Lo comprendo. Soy la apuesta perdida de un tipo siempre perdedor en el hipódromo, soy los números fluctuantes en la pantalla cuando el perdedor mira. Y no creas que perder es algo bueno o tiene algún mérito, ni siquiera ser buen perdedor es suficiente. Los únicos perdedores famosos están condenados a muerte o perdieron la oportunidad de penalti en la final de un mundial, pero yo prefiero otras opciones. La lluvia cae y ahora mismo debe estar mojándose algún ladrón y una que otra víctima de ese ladrón. Recuerda nena: podemos escapar de los gritos, pero jamás del silencio. El silencio es asesino y viene por nosotros.
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